Nacidos en St. Sadurní d'Anoia, Ramon Parera y Jordi Arnan, enólogo y agrónomo respectivamente, empezamos el proyecto PARDAS en 1996, con la idea de elaborar los mejores vinos posibles en la finca Can Comas y, de esta manera, nos convertimos en viticultores-elaboradores. La Finca Can Comas es, pues, nuestro paisaje cultural y también el lugar en el que vivimos.
FILOSOFÍA
ESTADANTES
DE UN PAISAJE
Somos viticultores de pura cepa. Únicamente elaboramos lo que personalmente hemos cultivado en el viñedo. Proyectamos el vino desde la propia tierra y solo nos sentimos elaboradores cuando empezamos la vendimia. Ponemos en práctica una viticultura cuidadosa, sensible y empática.
Desde las primeras cepas que plantamos en la finca, hace más de tres décadas que concebimos el vino con conciencia de lugar.
La Finca Can Comas es nuestro contexto vital.
LA BODEGA
CASA BODEGA MASÍA
Cuando llegamos a la finca, hace ya veintinueve años, nos encontramos con una bodega fantástica y antiquísima que había estado durmiendo desde principios del siglo XX. Recordamos todavía ahora el impacto que nos causó al entrar por primera vez. ¿Sabéis cómo se entra en una iglesia donde el silencio de la historia se apodera del momento y seguidamente uno alza la cabeza para descubrir la inmensidad del lugar?En el mes de febrero de 2004, después de ocho años de mirarla y remirarla, empezamos una restauración cuidadosa y respetuosa, y ahora ya hace muchos años que se vuelve a respirar el aroma del vino.
Aún hoy habita en nuestra memoria el impacto que nos produjo entrar en este espacio consagrado al vino por primera vez.
Los maestros de obras de mediados del siglo XIX tenían un concepto del espacio muy diáfano y monumental.
La restauración consistió en hacer convivir el patrimonio con nuestra actuación: un espacio donde lo viejo y lo nuevo cohabitan de una manera amable.
Con muy pocos elementos constructivos y casi nunca con un sentido decorativo, conseguían un espacio completamente armónico.
Se habla poco de ello, pero el lugar condiciona mucho el estilo de los vinos.
Esta bodega actúa de una manera poderosa en nuestra relación con la uva y el vino.
Nos exige un contacto físico y cercano imprescindible para descifrar la añada, crecer junto a ella y poder tomar a conciencia las mejores decisiones.
Para nosotros es un privilegio trabajar en este marco incomparable que disfrutamos cada día.
Trabajamos con huevos de cemento, fudres de roble y llagares antiguos.